Con aquellas palabras, su mundo de mentiras se derrumbaba, día a día...era duro no tener refugio, no poder jugar al escondite con la realidad que tanto odiaba, y a la que tan bien conocía.
Unas lágrimas...unas continuas cascadas inundaban su interior, caían...sentenciando la hora del relevo de un corredor cojo...
miércoles, 25 de agosto de 2010
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