La sintonía que marcaron tus pensamientos fueron sólo el leve reflejo del pozo de tus negros deseos. ¿Crees que queda algo de luz en tus ojos? El brillo ha muerto, tu mirada está vacía, y aún se puede oír tu lenta respiración, la respiración contenida del ladrón en una esquina, el fingido silencio de una habitación rota, el goteo de la sangre poco a poco, el temor de tus temblorosos labios.
Sabes que no miento. Sabes que no sirve de nada que te escapes, las cuerdas te aprisionan, los juicios mudos te condenan, ¿quién sabe tu culpa mejor que tú? No puedes huir de tus errores, de tu falsa identidad. ¿Quién eres?
Yo lo sé, lo veo en los retazos de la lejana y abandonada música que vuela de tu voz hacia un lugar mejor, un lugar en el que la música se acoja con calidez, y donde no se necesiten metáforas para denunciar, sino para agradecer.
martes, 19 de junio de 2012
Retahílas perdidas
El tiempo parece no transcurrir, las sonrisas se han congelado, el reloj se ha parado...y ya no sé cómo reír.
Cuestión de Azar
Un día, un recuerdo, un pensamiento, una existencia, un solo ser. El agua corre frenética, incesante, por la cascada, y parece no caer nunca.
¿Por qué sólo hay chillidos de máquinas y oscuridad viscosa?
El dolor. El dolor es inevitable, el amor, trascendental. Cien palabras de perdón mutilan tu cálida sonrisa, el sol sale, pero sólo es una ilusión.
Eres un libro cerrado, tus cristales son opacos y no dejan pasar la luz de mis intenciones. Quizá presientas lo irremediable, quizá ahora comprendas la esencia de mi alma.
¿Qué debería hacer, si en mi cabeza sólo hay hiedra? Sigue ahí, en mis ideas, tapando el camino de luces vidriosas que llegan en forma de ceguera a la enorme puerta de madera vieja que encierra mis tristes sentimientos.
¿Dónde estás ahora, felicidad? Que tu baraja eche su última carta para mí, y la suerte golpee una única vez mi mente y mi corazón.
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